La incorporación a la Escuela Infantil, supone para los niños y niñas de esta edad, un cambio muy importante.
El niño o la niña que asiste a la escuela infantil por primera vez, tiene menos de 3 años, y sus características afectivas, sociales y cognitivas, hacen necesario que el Centro programe un tiempo para que se adapten.
Estos niños están en una fase de apego que en esta edad, es una respuesta adaptativa básica y una necesidad derivada de la limitación que tienen para comprender el mundo complejo que les rodea, de ahí la dependencia del adulto para desenvolverse en su entorno.
Del mismo modo, desconoce el concepto abstracto del tiempo y por tanto no puede administrar, ni adaptarse cognitivamente a la situación.
No se le puede convencer con argumentos, necesitan tiempo para comprender las nuevas rutinas y a su vez aceptar y querer al educador/a.
La escuela infantil debe diseñar un programa en que también se contemple la adaptación de los padres a esta nueva situación, entre otras cosas porque son un referente emocional para los/as niños/as y consecuentemente pueden facilitar o dificultar el proceso; por tanto necesitan estar informados y coordinados con las actuaciones que se sigan en el Centro.
El proceso de Adaptación tiene pues, una especial importancia, lo que exige una planificación previa. Una vez conseguido que el clima ambiental creado propicie en los niños una seguridad suficiente, podremos iniciar el proceso metodológico.
Los pasos a seguir en el proceso serían: la planificación, la organización de los espacios y materiales y la evaluación.
Algunos de los elementos a tener en cuenta a la hora de diseñar un plan o programa de adaptación para una Escuela Infantil son los siguientes:
- La edad del niño o niña.
- La asistencia anterior al propio Centro.
- La asistencia anterior a otro Centro de Educación Infantil.
Aunque siempre se tenga presente que las características individuales de cada niño o niña nos indican unas estrategias diferentes, en general se programan actividades extraordinarias para este período. Estas actividades básicamente tendrán las siguientes nociones:
- La duración de las mismas no debe ser excesivamente larga.
- Deben ser variadas y susceptibles de modificaciones en función de la marcha de las mismas.
- Se deben alternar actividades de grupo e individuales, priorizando las colectivas.
- Los temas en torno a los que giren estas actividades deberán ser motivadores y atrayentes para el grupo, de manera que la participación de las alumnas y alumnos sea totalmente activa.
- Los materiales que se utilicen deben ser sencillos, fáciles de manejar para el niño en función de su edad e intereses, y no caer en la «abundancia» de los mismos, evitando así la dispersión de la atención del niño.
- Deberemos dedicar un espacio de tiempo dentro del horario de clase a que el niño o niña se familiarice con el Centro, visitando las diferentes dependencias del mismo, así como las funciones que se desempeñan en ellas.
- Deben servir para adaptarle al funcionamiento de la clase.
El Centro debe tender a utilizar el mes de Septiembre como tiempo de acogida y adaptación al Centro de los niños y niñas.
Todo este proceso de adaptación se debe construir con una gran dosis de afectividad, ilusión, creatividad… para transmitirle seguridad, pues no debemos olvidar que se trata de poner los cimientos de su vida, cimientos fuertes donde se asentará la Educación.
